Aprendiendo de la Resiliencia: Lecciones de una Metodología para el Cambio Social

En el corazón de Colombia, específicamente en Santander, una colaboración única entre varias organizaciones, incluyendo el Centro Latinoamericano del Propósito (CLAP) y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), ha marcado un cambio significativo en cómo se aborda la violencia sexual en contextos de conflicto armado.

Esta alianza también incluyó la participación de organizaciones locales y académicas, todas comprometidas con el objetivo común de visibilizar y procesar las experiencias traumáticas de las mujeres afectadas, utilizando una metodología centrada en un enfoque psicosocial.

Documentación y visibilidad

El proceso comenzó con la documentación detallada de las historias personales de las víctimas. Esta etapa fue crucial no solo para registrar los eventos, sino también para educar y sensibilizar a la sociedad sobre las realidades brutales del conflicto.

Al hacer visibles estos casos, se buscó influir en políticas públicas y fomentar un diálogo más amplio sobre la reparación y la justicia. La participación de la JEP fue instrumental, proporcionando un marco legal y un respaldo institucional que legitimó el proceso y promovió un enfoque de reparación integral.

El empoderamiento a través de la expresión personal fue otro componente vital de esta metodología. Las mujeres participaron activamente mediante la creación de dibujos, textos y otras formas de expresión artística que les permitieron narrar sus historias en términos propios. Este enfoque no solo facilitó un proceso terapéutico sino que también empoderó a las participantes, permitiéndoles tomar control de la narrativa de sus propias vidas y contribuir a la memoria histórica colectiva.

Impacto y reflexiones del proceso

Los resultados de esta metodología innovadora han sido reveladores, mostrando un cambio significativo en la recuperación de las víctimas y en la percepción pública del trauma relacionado con la violencia sexual. La participación activa y la documentación detallada ayudaron a las mujeres a procesar sus experiencias, mientras que la visibilidad de sus historias ha sido fundamental para desafiar la estigmatización y promover el cambio social.

Este enfoque holístico no solo ha sido transformador para las mujeres de Santander sino que también ofrece un modelo replicable y efectivo para otras regiones afectadas por conflictos similares. Nos recuerda la importancia de un enfoque que integre tanto los aspectos psicológicos como sociales del trauma, y la necesidad de involucrar activamente a las víctimas en sus procesos de sanación.

Las lecciones aprendidas aquí son un testimonio poderoso del potencial de la colaboración interdisciplinaria y del compromiso continuo para construir una sociedad más justa e inclusiva.

Conoce más del proceso en este documento.

Erika Gaspar

Internacionalista. Directora de Educación e Investigación y Vicepresidenta de la Junta Directiva en CLAP.

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